De los riesgos más graves.
Agencias fraudulentas utilizan la información sensible que el cliente proporciona para extorsionar y realizar "Doble Cobro".
Contactan a la persona investigada para informarle que alguien la está siguiendo y ofrecen venderle la identidad del cliente o detener la investigación a cambio de dinero.
Aun cuando el cliente paga el servicio exigen pagos adicionales bajo la amenaza de revelar información al investigado.
Muchos "detectives privados" lo ofrecen.
Atienden por teléfono o WhatsApp y se niegan a brindar información o muestra del funcionamiento de sus "sistemas" mediante videollamada pues lo que ofrecen es un fraude y mostrar su rostro les representa un obstáculo para delinquir.
Solicitan depósitos iniciales
(muchas veces de monto bajo) en cuentas personales o en tiendas de conveniencia como Oxxo para "gastos operativos" y después de recibido cortan toda comunicación.
Reciben en oficinas de "edificios o barrios serios" como el WTC o Polanco que cuentan con filtros de seguridad donde bloquean el acceso a conveniencia y donde utilizan accesos alternos ("La Puerta Trasera").
Son tácticas para evitar la confrontación con los estafados.
Una oficina no garantiza la legal existencia ni operaciones de ninguna agencia.
Sin un RFC y cuenta empresarial, esa oficina es legalmente invisible, lo que dificulta reclamar en caso de estafa.